«Mí» ensalada César

Cuando pongo «mí» es pensando que una vez que leas esta receta se convierta en «tú» ensalada César. Ya te he contado en otras ocasiones que pocas cosas me gustan más que tunear recetas. Unas veces esto responde a una inspiración momentánea, y otras muchas, simple y llanamente a una necesidad: qué no tengo esto, pues uso esto otro.

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Esta vez ha sido por simple capricho, y porque encontrar en la nevera un estupendo tomate de corazón de buey y no usarlo es un pecado.

 

Dicho esto hay un par de detalles por ahí poco ortodoxos, como los frutos secos y la especia cajun (me chiflan). Por lo demás he procurado ser fiel a la esencia de la receta. Cuya maravillosa salsa es mundialmente conocida.

 

Ingredientes para una buena salsa César:

1/2 limón

1 huevo

1/2 vaso de agua de aceite de oliva

4-5 anchoas

1 cucharada de salsa Perrins

1 cucharada de vinagre de sidra

1 cucharadita de mostaza de Dijon

1 cucharada de queso parmesano rallado

1/2 diente de ajo

pimienta negra molida

 

Modo de hacerla:

Es tan sencillo como coger todos los ingredientes, menos las anchoas que trituré al final, y ponerlos en el vaso de la batidora y emulsionar como si de una mayonesa se tratara. Una vez emulsionada añade las anchoas y tritura. Listo.

Es conveniente que la salsa la hagas con antelación pues así propicias que se potencien los sabores. Guárdala en la nevera.

 

Ingredientes para la ensalada:

Lechuga, yo usé la asturiana (faltaría más), tu pon la que te guste

1 tomate

2 rebanadas de pan de molde

un puñado de avellanas (nueces, anacardos…)

1/2 pechuga de pollo

alcaparras

queso parmesano rallado

Modo de hacerlo:

Conviene que lo primero que hagas es preparar el pollo, yo lo corté en tiritas, lo sazoné con sal y cajun (pimentón, ajo y guindilla) y en una sartén con un pelín de aceite las saltee por tandas.

 

Si no tienes esta especia, o no te gusta salpimiéntalo y listo. Otra posibilidad es que empanes las tiritas de pollo y las frías. Una vez que tienes el pollo resérvalo para el montaje.

Corta las rebanadas de pan en cuadraditos y fríelos en abundante aceite caliente, pásalos a un plato con papel de cocina para quitar el exceso de grasa. Si este paso te da pereza ahora puedes comprar los curruscos de pan ya hechos.

 

Pica los frutos secos que hayas elegido de manera grosera.

 

Lava el tomate y con un cuchillo bien afilado córtalo en laminas finitas. Coloca el tomate en el fondo de una fuente chula.

 

Lava y pica la lechuga en juliana, es decir, en tiritas y colócala encima de las rodajas de tomate.

 

Distribuye los curruscos y los frutos secos por encima de toda la superficie y encima pon las tiritas de pollo.

Para ir terminando coloca unas alcaparras y espolvoréa con un poco de parmesano rallado.

 

Solo te queda bañar esta contundente ensalada, un magnífico plato único, con la salsa César que tenemos en la nevera. Yo suelo poner un poco a parte para el que quiera servirse más. Un beso.

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