Ancas de rana

Siempre hay que estar abierto a probar nuevos productos y esto de las ancas de rana hasta hace cuatro días a mi me sonaba a cosa rara. Ya ves, y aquí estoy contándote como hacer esta receta con unas preciosas fotos de Mercedes Blanco (dadalacoyuntura).

Este post es de los prestosos, tiene una historia detrás que le hace especial. Todo comenzó hace unos días cuando mi marido, por avatares de la vida, paseándo por Benavente pasó por delante de una pescadería y se fijó en un cartelito que estaba pegado en el escaparate y que ponía :”tenemos ancas de rana”.

70218©mercedesblanco (1)

Te puedes imaginar mi sorpresa cuando ni corto ni perezoso me llamó para decirme que había comprado una caja de ancas de rana y que tenía el número de teléfono  de la mujer del dueño de la Pescadería Espinosa para que me contara su estupenda receta para guisar este singular producto.

Puesta en contacto con Camino, a la que mando todo mi agradecimiento, me contó esta receta y tal como ella la hace yo te la cuento y te digo que el resultado es genial. Ya sabes, si caen en tus manos unas ancas de rana no dejes de poner en práctica esto que te voy a contar.

Ingredientes:

1 cajita de ancas de rana (son congeladas, es casi imposible encontrarlas frescas)

2 cebollas

1 pimiento verde

1 chorizo

1 loncha gordita de jamón serrano

1 cucharada de tomate frito

1 guindilla (es importante que las ancas estén picantinas)

harina

vino blanco

leche

sal, pimienta negra y pimentón

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Modo de hacerlo:

Lo primero de todo es descongelar las ancas, para lo que me contó Camino es importante hacerlo sumergidas en leche, hace que las ancas después sean más suaves. Haz esto la noche anterior para tener las ancas descongeladas y listas a la hora de guisar.

Lava y seca las ancas, salpimientalas y pásalas someramente por harina, no dejes pegotones. En una sartén con aceite caliente vete friéndolas por tandas y las reservas (ponlas en un plato con papel de cocina para quitar el exceso de grasa).

En una pota grande, con aceite de oliva virgen extra, pocha la cebolla y el pimiento picaditos, junto con la guindilla, hasta que estén blandos. Añade el chorizo y el jamón cotados en taquitos y dales unas vueltas. Agrega una cucharadita de pimentón, una cucharada de tomate frito y un chorro de vino blanco, deja que evapore el alcohol y añade a la cacerola las ancas. Cubre con agua (no demasiado) y deja que hierva todo junto unos 10 minutos. Te aconsejo que las hagas con antelación, incluso el día antes, pues reposadinas a mi me gustaron más.

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¿Qué?, no me digas que no tiene miga la historia. Ya se que las ancas de rana no son un producto que esté al alcance de todos, yo nunca las había visto, pero nunca se sabe si un día paseando por Benavente te cruzas con la pescadería Espinosa y ves un cartel que dice “tenemos ancas de rana” piensa que es estupendo probar cosas nuevas.

De todas maneras tampoco pretendo yo decir que he descubierto algo nuevo, ya sé que las ancas de rana son conocidas y apreciadas por muchas personas en muchos sitios. Un beso.

 

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